El pasado 12 de junio participamos en la 44ª Jornada Informativa de la asociación de Lesión Medular y otras discapacidades físicas, ASPAYM Comunidad Valenciana, que llevaba como título «Neurociencia, salud, terapias e investigación», un encuentro que reunió a profesionales, entidades y personas comprometidas con la mejora de la calidad de vida de las personas con lesión medular y otras discapacidades físicas.
Desde FUNSACE tuvimos el orgullo de formar parte de esta jornada a través de la participación de la Dra. Belén Moliner, directora médica de FUNSACE e IRENEA, quien impartió la ponencia «Salud cerebral: el secreto de una vida plena».
Durante su intervención, la Dra. Moliner repasó los principales factores que la evidencia científica ha identificado como determinantes de la salud cerebral y explicó cómo pequeñas decisiones cotidianas pueden ayudarnos a mantener nuestras capacidades cognitivas, emocionales y funcionales a lo largo de la vida.
A continuación, compartimos algunas de las principales conclusiones de esta conferencia.
¿Qué es la salud cerebral?
En 2022, la Organización Mundial de la Salud definió la salud cerebral como el estado de funcionamiento óptimo del cerebro a lo largo de la vida. Un cerebro sano nos permite pensar, recordar, aprender, regular nuestras emociones, relacionarnos con los demás y mantener nuestra autonomía. Un cerebro sano nos proporciona una vida plena.
La preocupación por la salud cerebral para la OMS surge al haberse disparado la incidencia de enfermedades neurodegenerativas en las últimas décadas, al aumentar la esperanza de vida de la población. Así, aunque el envejecimiento es un proceso natural, cada vez conocemos mejor qué hábitos ayudan a proteger nuestro cerebro y a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas.
Plasticidad cerebral
El mensaje central de la intervención de la Dra. Belén Moliner se centró en que nuestro cerebro no es una estructura rígida e inmutable. Al contrario, es un órgano dinámico que cambia constantemente a lo largo de toda la vida gracias a la plasticidad cerebral.
Cada vez que aprendemos una nueva habilidad, adquirimos conocimientos o vivimos experiencias significativas, nuestro cerebro crea y fortalece conexiones entre neuronas. La plasticidad neuronal, es una capacidad extraordinaria que presenta nuestro cerebro para poder generar nuevas vías neuronales, como resultado de nuevos aprendizajes, y así cambiar aquellos hábitos que no sean saludables para nuestro cerebro y generar otros que sí lo sean.
Los cinco pilares de la salud cerebral
La evidencia científica ha identificado cinco grandes áreas que contribuyen a mantener las conexiones neuronales, favorecer la plasticidad cerebral y proteger nuestra salud cerebral a largo plazo.
1. La reserva cognitiva
La mayor evidencia científica de los distintos factores que la ciencia ha reconocido como influyentes para nuestra salud cerebral, la tiene la reserva cognitiva. Le permite al cerebro ser más resiliente, y ante el deterioro o envejecimiento celular y neuronal, presentar buena funcionalidad durante más tiempo. No evita el daño neuronal, pero sí que los efectos del deterioro cognitivo tarden más en manifestarse.
Leer, estudiar, aprender un idioma, tocar un instrumento o enfrentarse a nuevos retos intelectuales contribuye a desarrollar la llamada reserva cognitiva, una de las principales herramientas de resiliencia cerebral, frente al deterioro cognitivo.
2. Practicar actividad física
El ejercicio físico mejora el flujo sanguíneo cerebral, favorece la neurogénesis y estimula la producción de BDNF, una proteína conocida como el «fertilizante cerebral» por su papel en el crecimiento y fortalecimiento de las neuronas.
Caminar, nadar, montar en bicicleta o combinar ejercicio aeróbico con ejercicios de fuerza son algunas de las actividades que han demostrado mayores beneficios.
3. Dormir bien
Mientras dormimos, el cerebro consolida los aprendizajes y elimina sustancias de desecho acumuladas durante el día.
La falta de sueño menor a 6 horas se relaciona con alteraciones de la memoria, la atención y la velocidad de procesamiento, además de aumentar procesos inflamatorios y factores de riesgo cardiovascular.
4. Seguir una alimentación saludable
La dieta mediterránea continúa siendo uno de los modelos alimentarios más beneficiosos para la salud cerebral.
Además, investigaciones recientes destacan que la dieta MIND, una combinación de la dieta mediterránea y la dieta DASH que surgió en los años 80 como una dieta de protección cardiovascular, centrada en reducir el consumo de sodio en la dieta, estaría asociada a un menor riesgo de deterioro cognitivo y a una reducción más lenta de los cambios cerebrales relacionados con el envejecimiento.
5. Cuidar las relaciones sociales
La soledad y el aislamiento social se han identificado como factores de riesgo para el deterioro cognitivo.
Las conversaciones, las experiencias compartidas y el sentimiento de pertenencia son una forma de estimulación cerebral tan importante como el ejercicio o el aprendizaje.
La Dra. Moliner recordó además la importancia de evitar hábitos tóxicos como el tabaco o el alcohol, controlar factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, la diabetes o la obesidad, mantener una actitud positiva ante la vida y dedicar tiempo al contacto con la naturaleza.
Cada vez existe más evidencia científica que demuestra que los espacios verdes ayudan a reducir el estrés, disminuir los niveles de cortisol y mejorar el bienestar general.
La salud cerebral se construye cada día
La salud cerebral no depende de una única decisión, sino de la suma de pequeños hábitos mantenidos en el tiempo.
Aprender, moverse, descansar, alimentarse bien y relacionarse con los demás son acciones cotidianas que pueden ayudarnos a preservar nuestras capacidades y disfrutar de una vida más plena durante más años. Porque cuidar nuestro cerebro es, en definitiva, cuidar nuestra calidad de vida.
Si te interesa saber más sobre salud cerebral, no olvides que puedes descargar de forma gratuita nuestro programa “Ok4Brain”.